¿Quién es más viejo?





El rey León quería tomarse nas vacaciones: hacía rato que tenía ganas de quitarse la corona, ponerse las pantuflas y sentarse a pegar estampillas en su álbum. Pero antes necesitaba encontrar a quien lo reemplazara por un mes en su trabajo de rey.
“Un rey tiene que saber muchas cosas –pensó el león-. Los viejos son los más sabios… ¡Tengo que encontrar al viejo más viejo de todos!”

Y esa misma tarde avisó que buscaba al viejo más viejo con unos rugidos tan poderosos que los oyó hasta un pájaro bobo en el polo sur.
Muy pronto se presentó un elefante muy arrugado que tenía muchas ganas de ser rey.
-Soy el más viejo de todos –dijo el elefante-. ¡Tengo 80 años!
-¡80 años! –exclamó el león impresionadísimo, pues él sólo tenía 20-. Eso basta. Si hasta mañana no se presenta otro que te gane, serás el rey.

El elefante, loco de alegría, corrió a lavarse las orejas pensando que muy pronto, en medio de las dos se pondría una coronita.
A la mañana siguiente todos los animales se reunieron para conocer al nuevo rey. El león ya estaba por coronar al elefante cuando, de repente, alguien llegó corriendo y gritando:

-¡Un momento! ¡Un momento! Ese elefante no es el viejo más viejo, porque solamente tiene 80 años. ¿No saben que hay elefantes de 120 años?
La que hablaba era una enorme, una gigantesca tortuga marina que había llegado a nado desde le isla donde vivía.
-¡Qué noticia! –exclamó el león, bastante malhumorado-. Y ahora ¿dónde encuentro un elefante de 120 años?
Pero la tortuga le dijo que no hacía falta buscarlo. Allí frente a su hocico tenía a la vieja más vieja del mundo. Porque ella -¡quién lo diría!- tenía más de 120 años…






-Entonces… ¡ya está! –rugió el león, muy aliviado-. ¡Te nombro reina!
La verdad es que la tortuga no era la reina más linda del mundo. Era tan pesada y tan ancha y tan…, pero bastaba con que fuera la más vieja.
El león, con un poco de pena, iba a ponerle la linda coronita en la cabeza cuando, de pronto, se le voló de las manos y quedó flotando en el aire, sostenida por tres urracas, una cotorra y dos ruiseñores.
-¡Devuelvan eso inmediatamente! –ordenó el león cuando se le pasó la sorpresa. Y agregó: -¡Ustedes son muy jovencitos para ser reyes del bosque!

Entonces la cotorra, sin soltar la corona, exclamó:
-Jovencita es esa tortuga, que tiene solamente 125 años. ¡Las tortugas como ella viven hasta los 200 años!
¡Qué golpe para el león! ¿Dónde encontraría una tortuga de 200 años?
Pero no había tiempo para pensar: los pajaritos escapaban con su corona. El león, enfurecido, les ordenó que volvieran. Pero ellos volaron fuera de su alcance, muy alto, muy alto.

Volaron hasta la punta de un roble y recién allí dejaron la coronita enganchada en una rama. Entonces desde las ramas del roble, le explicaron al león:
-Queríamos traérsela a nuestro amigo el roble como sorpresa de cumpleaños. ¿No sabías que hoy cumple 900 años?
¿900 años? Al oírlo, al león se le pasó de pronto todo el enojo. La corona estaba muy bien donde la habían puesto. ¡Por fin había encontrado al viejo más viejo de todos!






¿Quién es más viejo? (Bolsillitos #469)
Beatriz – dibujos de Ruth

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