Clorinda





Pasar de grado es una cosa muy buena en todas partes. Pero en la Escuela del Bosque era mucho mejor que en cualquier otra escuela porque los alumnos, en vez de un boletín, recibían un pastel de hojaldre donde decía: “Pasó de grado. ¡Buen provecho!, en letras de crema.
Lástima que la ardillita Clorinda no iba a poder pasar de grado.
Todos se lo decían porque, cuando la maestra mostraba una lámina con el dibujo de un rinoceronte, ella miraba las moscas que volaban. Y cuando la maestra hablaba de moscas ella pensaba: “¿Cómo será un rinoceronte?

Clorinda no sabía nada de nada, ni siquiera sabía las vocales que… ¡quién no las sabe!
Cuando llegó el día del examen el primero en pasar al frente fue el osito Romualdo.
La maestra, la señorita Rata Rita, le preguntó:
-¿Cuánto es 25 más 1.000?”
-¡25.000! –contestó Romualdo un poco asustado por esos números tan grandes. Pero enseguida se corrigió: -¡No, no! ¡Yo quise decir 1.025!
Entonces la señorita Rata Rita tocó un tambor, que era la señal de que el osito había pasado de grado.

Inmediatamente pasó al frente el zorrito Ludovico y la maestra le preguntó:
-¿Cuáles son los cuatro puntos cardinales?
Ludovico, que creía que lo más importante era contestar rápidamente, como un bólido, exclamó:
-¡Fulano, Zutano, Mengano y Perengano!
Pero por suerte enseguida pensó mejor y se corrigió:
-Este… yo quise decir: ¡norte, sur, este y oeste!
Nuevamente sonó el tambor y el zorrito volvió a su banco saltando de contento.

Luego le llegó el turno a Clorinda. La señorita Rata Rita escribió en el pizarrón las vocales A E I O U -¡quién no las sabe! –y le pidió a la ardillita que las leyera.
Clorinda no sabía leerlas, por eso las letras le parecían dibujitos muy tontos.
Entonces miró afuera y vio que pasaba una mariposa lindísima y dijo:
-¡Aaaah!






La señorita Rata Rita, convencida de que había leído la letra A, exclamó:
¡Muy bien! ¿Y qué más?
Pero Clorinda se quedó muda. Entonces el osito, que iba corriendo a contarle a todos que había pasado de grado, le dio un pisotón sin querer y Clorinda protestó:
-¡Eeeeh!
-Muy bien –dijo la maestra, convencida de que seguía leyendo-. ¿Qué viene después?
El zorrito, para ayudarla, con mucho disimulo le dio un tirón de cola.
-¡Iiiiiii! –chilló la ardillita con toda su voz.

-¡Te felicito, Clorinda! ¡Así me gusta! ¡Despacito y bien!
Clorinda no podía creer en lo que oía. Y exclamó, asombrada:
_¡Ooooooh!
-¡Una letra más y pasas de grado! –dijo la maestra.
Entonces Clorinda, muy asustada, empezó a gritar “¡Huuuuy!”
Pero apenas la señorita Rata Rita escuchó “Huuu…!” ¡tocó con todas sus fuerzas el tambor!

Así Clorinda pasó de grado y así recibió un pastel de hojaldre con letras de crema y, como si eso fuera poco, repitió toda la tarde:
“A”, una mariposa pasó por acá…
“E”, osito, me pisaste un pie…
“I”, un tirón de cola me dieron a mí…
“O”, y crean que sí o crean que no…
“U”, ahora sé leer: ¡a e i o u!
Y se lo recitó a todo el que quisiera oírla… y a los demás también.






Clorinda (Bolsillitos $542)
Beatriz – dibujos de Ruth

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