Belinda





Belinda había vivido toda su vida con la cabeza gacha sin ocuparse más que de buscar su pasto tierno y de comérselo.
Sus problemas empezaron cuando un día miró hacia un costado y vio junto a ella al chacarero con las tijeras de esquilar en la mano.
-¡Ven aquí, linda Belinda! –dijo el chacarero-. ¡Fuera esa lana, que hace calor!
Las tijeras -¡chaca, chaca, chaca, chac!- se deslizaron por entre los vellones. La lana cayó en una bolsa y Belinda quedó totalmente en cueros.
-¡Esto es un atropello! –exclamó Belinda-. ¿Qué derecho tienen?

Porque, hiciera frío o calor, ésa era su lana, su ropa interior y su vestido. Un gallito pigmeo se puso enseguida de su parte:
-Los hombres hacen siempre lo mismo –dijo-, ¿Y sabes para qué quieren tu lana? ¡Para tejer horribles camisetas!
La ovejita estaba tan indignada que decidió abandonar la granja… ¡Y convertirse en una oveja salvaje! Pero el perro, que sabía leer en la mente de las ovejas tan bien como en el corazón de los hombres, trató de persuadirla.
-¿No te gusta ser útil a la gente, darles tu lana para que no tengan frío? No nos abandones, ovejita…

Belinda, aún más enojada que antes porque no le gustaba que nadie leyera sus pensamientos, le dio la espalda al perro, saltó el cerco del potrero y empezó a correr.
Entonces el perro ladró muy fuerte, en todas direcciones y les pidió a todos los animales del mundo que trataran de hacer entrar en razón a Belinda.
La oveja, andando andando, llegó a la sierra. Siempre había vivido con la cabeza gacha, pero ahora miraba todo lo que la rodeaba. ¡Cuánto le gustaron las nubes! ¡Parecían rebaños en campos celestes!
El burrito gris, que había escuchado los ladridos del perro, se acercó y le dijo:
-¿Ves esas nubes? Las tejieron los vientos con pequeñísimas gotitas de agua. ¡Ah! ¡Si mi pelo sirviera al menos para tejer nubecitas grises!

Belinda siguió andando, maravillada. Trepó más alto y divisó los picos nevados de las montañas.
-¿Te gustan? –le preguntó un cuis desde la puerta de su cueva-. Esos son los gorritos blancos que los fríos les tejen a sus montañas…

Belinda, asombrada por todo lo que veía, bajó por la ladera llegó hasta la playa. Una gaviota salió a su encuentro y le enseñó el mar inmenso:
-¿Ves la cresta blanca de las olas? Son encajes que las aguas tejen para adornar el mar…

Belinda estaba aturdida. ¿Era posible todo eso? Y más adelante, al pasar por un campo donde florecía el algodón, un ternero le dijo:
-¿Conocías las flores blancas que la tierra teje para sus campos?






¡Sí! ¡Era maravilloso que hubiera cosas tan lindas!
Sólo que Belinda, de repente, se sintió tan cansada que no pudo seguir más. Se detuvo en la puerta de una casa donde había sombra, pasto tierno y aguan fresca.
Allí vivía la abuela Pancha y su nietita Panchita, y las dos trabajaban, calladas.
La abuela no le dijo a Belinda: “¿Ves estos tapices y estas mantas? ¡Las hice en mi taller con tu lana!” Pero Belinda sintió en seguida que esos tejidos rojos, rosas, verdes y violetas, con dibujos de pájaros, viboritas y flores tenían olor a lana de oveja.
La nieta Panchita no le dijo: “¡Estos gorros y esos bolsitos y esas alforjas y esas muñequitas tejidas salieron de tus vellones!”, pero Belinda igual lo supo.
La ovejita, maravillada, miró un rato los animales prolijos y quietos de los tapices y sus flores bordadas que nunca se marchitan y los árboles con joyas como joyas.

Después se fue muy contenta por el camino
-¿Qué habrá visto la oveja? –se preguntó Panchita extrañada.
Cuando Belinda entró en su granja el perro enseguida se dio cuenta de que la ovejita había visto algo muy hermoso. Y esta vez a Belinda no le molestó en absoluto que el perro fuera capaz de leer los pensamientos de las ovejas.






Belinda (Bolsillitos #599)
Beatriz – dibujos de AGI

3 pensamientos en “Belinda

  1. Susana:

    No entiendo qué querés decir con lo de ocultar el nombre del autor o el número de la colección.

    Absolutamente todos (me obligaste a chequear uno por uno los posts) tienen al final del cuento el título, el Nº y debajo los nombres del autor y el ilustrador.

    Si así como está te sirve, bien; caso contrario, lo lamento, pero este es el diseño que creé para subir los cuentitos que no sólo son de la colección Bolsillitos.

    No tengo facebook ni lo voy a tener. Con referencia al enviarles al sitio el listado de los Bolsillitos que tengo, cuando tenga tiempo de buscarlos y hacer un inventario, se los enviaré.

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