Pedro el cuervito

01 - Pedro el cuervito - (Bolsillitos)



Este era un cuervito que se llamaba Pedro. Era más negro que un carbón y observaba todo con sus ojitos negros, de cuervo. Veía al canario que cantaba y a los gorriones que revoloteaban por todos lados y a los horneros que hacían sus casitas de barro. Y Pedro, el cuervito, suspiraba.
-¡Cómo me gustaría ser como ellos! ¡Cantar como el canario, jugar como los gorriones, tener una casa como el hornero!
Porque él no sabía hacer nada de eso y, además, estaba siempre solo.

02 - Pedro el cuervito - (Bolsillitos)

¿Y por qué estaba solo? Porque todos los pájaros creían que Pedro, el cuervito, era malo
¿Y por qué creían eso? No se sabe. Tal vez porque estaba siempre muy serio, vestido de negro, con la cabeza echada para atrás.
-¿No quieren jugar conmigo? –preguntaba el cuervito a los otros pájaros.
-No, no. Muchas gracias –le contestaban-. Estamos muy ocupados.
Entonces Pedro, el cuervito, emitía un chillidito de rabia y salía volando.

03 - Pedro el cuervito - (Bolsillitos)

A veces iba a un baile de cuervitos que bailaban el tango. Todos bailaban muy serios, sin mirar a nadie. Pero Pedro se aburría allí. Él quería bailar…

…La danza del colibrí
que baila de flor en flor…
¡Ay! ¿Por qué no para mí
la canción del ruiseñor?

04 - Pedro el cuervito - (Bolsillitos)

Así escribía Pedro, el cuervito. (Porque era un cuervito poeta).
-¿Quieren escuchar mi último poema? –les preguntó un día al pájaro carpintero y a los horneros.
-No me molestes que estoy trabajando –le respondió el pájaro carpintero.

05 - Pedro el cuervito - (Bolsillitos)

-En otro momento. No faltará oportunidad –le contestaron los horneros-. Ahora estamos haciendo nuestra casa.

06 - Pedro el cuervito - (Bolsillitos)

Entonces Pedro se puso a escribir otro poema en una gran hoja verde, con una gran pluma de ganso:

Todos están ocupados:
la calandria, el benteveo,
la torcaza, el bichofeo,
el cadenal, el hornero
y el canario prisionero.
¡Todos están ocupados!

07 - Pedro el cuervito - (Bolsillitos)




-¡Muy bien! ¡Muy bien! –exclamó al oírlo una torcaza aplaudiendo con sus dos alas-. ¡Qué cuervito tan ingenioso!
El cuervito, enseguida sacó pecho y recitó uno, dos, ciento veinticuatro poemas. Porque en verdad era un poco vanidoso y necesitaba público. Y necesitaba que alguien lo aplaudiera… aunque fuera un poco.

08 - Pedro el cuervito - (Bolsillitos)

Entonces se le ocurrió una buenísima idea que lo puso muy contento porque de esa manera también él iba a estar ocupado. En el tronco de un árbol clavó un cartel que decía:
Pronto llegaron los clientes. Y Pedro, el cuervito, fabricó versos para una pajera de horneros que se casaba, y para un pájaro carpintero que cumplía un año en ese oficio, y miles de versos más.

09 - Pedro el cuervito - (Bolsillitos)

Poco a poco se hizo muy famoso y hasta el cardenal, que es muy orgulloso, lo saludaba con su copete.

10 - Pedro el cuervito - (Bolsillitos)

Sin embargo, lo que a Pedro realmente le gustaba era pasear con su amiga, la torcacita. Para ella escribió el poema más breve del mundo. Decía así:

Gracias torcacita…

Después, como siempre ocurre con los pájaros, todos se fueron con la música a otra parte. (Así, al menos, es lo que me dijo el pajarito que me contó este cuento).

11 - Pedro el cuervito - (Bolsillitos)




Pedro el cuervito (Bolsillitos #587)
Beatriz – dibujos de Ruth

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