El cowboy perezoso






El cawboy perezoso descansaba todo el día bajo el cacto.
Cuando se cansaba de descansar, montaba su caballo Relincho y cabalgaba por el desierto.
Cuando Relincho se aburría de llevarlo sobre el lomo daba un corcovo.

Entonces el cowboy desmontaba, tomaba su guitarra y se ponía a cantar. Cantaba para que su caballito se durmiera, para que las estrellas se despertaran, para que la flor del cacto se adormeciese…, seguía cantando para hacerle compañía a la luna, que, como siempre, estaba desvelada.

Los otros cowboys revoleaban el lazo,

domaban los caballos,

montaban novillos,
arreaban ganado..

Y decían, cuando el cowboy perezoso pasaba por el pueblo:
-¡Ahí va Perezoso! ¡Qué haragán! ¡Qué papamoscas! ¡Qué dormilón!

Una tarde en que todos estaban sentados en la puerta de sus casas tomando fresco, de repente llegó al pueblo el temible bandido Billy Sombra.
Tenía un gran sombrero negro,

dos revólveres…

y un caballo que se llamaba Diablo
Apenas lo vieron, os vecinos se defendieron como pudieron; es decir, corrieron a esconderse…

debajo de las mesas.

dentro de los roperos,

debajo de las monturas,

detrás de las puertas.
El bandido, solo y a sus anchas, robó tranquilamente aquí y allá todo lo que quiso:

una manzana en la verdulería,

unas riendas en la talabartería,

una pila de panchos calientes en el bar…

y un cuchollo de plata en la cuchillería.
Pero, de pronto, se dio cuenta de que lo más sencillo era qudarse con todo ese pueblo tan bonito. Entonces gritó:
-Este pueblo me gusta. ¡Fuera de aquí todo el mundo que lo quiero para mí solo!
Nadie se animó a hacerle frente a Billy Sombra. Ya iban a obedecerle cuando… ¿quién apareció en el extremo de la calle?
¡El cowboy perezoso!




Este detuvo su caballo e hizo algo que nadie jamás le había visto antes hacer: ¡se desperezó!
Después sacó un rifle de deabjo de la montura, apuntó y… “¡Fffuit!” ¡le hizo volar el sombrero a Billy Sombra.
Billy Sombra -que usaba el sombrero para sujetarse un remolino de pelo muy rebelde- se vio perdido: sus propios mechones le taparon los ojos.
Pero igual sacó sus dos revólveres. ¡Total, él apuntaba y tiraba de memoria!

Al cowboy perezoso no le quedaba ni una bala más. Entonces sacó del bolsillo dos frutos de tuna y los arrojó como sifueran granadas ¡E hizo saltar muy lejos los revólveres de Billy Sombra!
Enseguida el cowboy perezoso sacó el lazo,

enlazó al bandido,

lo amarró para que no escapara…

y devolvió a los negocios todas las cosas robadas.

todos los cowboys del pueblo salieron a gritar:
“¡Viva el cowboy perezoso! ¡Nnos devolvió el pueblo! ¡Venció a Billy Sombra! ¡Le agujereó el sombrero y lo ató como un matambre!” Y quiseron pasearlo en andas, darle un banquete, nombrarlo sheriff…
Pero el cowboy montó en relincho y, mientras, les dijo:
-Muchas gracias, pero tengo que hacer algo muy imoprtante. Miguitarrita Eloísa y yo tenemos que tocar y cantar para que se duerma el caballo Relincho y para hacerle compañía a la luna desvelada.
Y se fue como si no hubiera pasado nada…

El cowboy perezoso (Bolsillitos #607)
Beatriz – dibujos de Leo

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