La fiesta de los pájaros







Hace muchísimos años, la reina de los pájaros, Tirulí, dio una gran fiesta. Invitó a todos: a los más pequeños, a los más grandes, a los voladores, a los trepadores, a los cantores y a los que apenas dicen: ¡pí!
Tirulí limpió la gran casa del árbol y la adornó con ramilletes de plumitas de colores. En cada una de las horquetas de las ramas puso un nido para que sus invitados se sentaran cómodamente y se sintieran como en su casa.
Tirulí trabajó muchísimo, tanto que no tuvo fuerzas para colgar de las ramas más finas los farolitos de papel plateado.

Entonces llamó a su mensajero, el palomo, y le pidió que recorriera los bosques y buscara un pájaro que le ayudara a colocar los últimos adornos.
El mensajero partió.

El primero que encontró fue el ruiseñor.
-Iré en cuanto pueda –dijo el ruiseñor-. Apenas termine de hacer gárgaras con agua de rosas. Tú sabes, debo cuidarme porque canto en la fiesta.

El palomo llegó después a la casa de Martín Pescador y le transmitió el mensaje de la reina Tirulí.
-Me encantaría de ir enseguida –dijo el pájaro-. Pero aún debo seguir pescando, no sé si en esa fiesta habrá bastante comida. Yo, por las dudas, iré con la panza llena.

Uno por uno, todos dieron una excusa: la cotorra estaba enseñándole el alfabeto a su cotorrita y no quería interrumpir la lección…

El tero estaba custodiando el campo y todavía no podía dejar su puesto de centinela…

Y el hornero estaba ocupadísimo levantando su casa.






El palomo siguió buscando ayuda para la reina. En un charquito que se había formado junto al río encontró al gorrión que estaba lavándose.-¿Le ayudarías a Tirulí a colgar los farolitos de papel? –preguntó el palomo.

El gorrión enseguida contestó que sí… ¡desde el aire! ¡Ya estaba en camino para la casa de Tirulí!

Fue volando, sin terminar siquiera su baño. Fue con el pico sin lavar y con manchitas de barro en la cabeza (y dicen que por eso el gorrión tiene, hasta hoy, el pico oscuro y la cabeza con dos listas negras).
Saltó de una rama a otra ayudando a Tirulí hasta que el gran árbol estuvo adornado.

Poco a poco, fueron llegando los invitados con sus trajes de gala. El último fue el Martín Pescador, que había estado pintándose y mirándose al espejo.
Entonces, en la mitad de la fiesta, la reina Tirulí dijo:
-El gorrión fue el primero en acudir a mi llamado. Vino tan rápido que no tuvo tiempo de cambiarse el traje de entrecasa por uno de fiesta… Gracias, gorrioncito. Desde ahora en adelante te prometo que entre todos pájaros, serás el que encuentre más fácilmente la comida más rica, ¡como si estuvieras siempre de fiesta!

Y así fue. Porque el gorrión vive en las ciudades cerca de los hombres y come sus verduras, sus frutas, sus semillas y las migas de sus tortas. ¡Y siempre pía contento!






La fiesta de los pájaros (Bolsillitos #689)
Beatriz – dibujos de Guillermo

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